Igualmente a todos y todas! Quería daros de nuevo la bienvenida a la tierra con una sugerencia de lectura y una pregunta referida al aprendizaje cooperativo. La lectura es una cita de un artículo de
Traver y García López (2006) que ya en su día puse a vuestra disposición. Hace referencia a la técnica del Puzzle de Aronson (que, como ya os comenté, utilizaremos para desarrollar el tema 3) y, más en general, a la necesidad de un aprendizaje de la cooperación en la formación universitaria. Este extracto está en la página 7.
El diseño de la Técnica Puzzle de Aronson (TPA) como una propuesta de trabajo cooperativo en forma de un puzzle que hay que construir, implica un desarrollo en el que es decisiva la participación de todos y cada uno de los y las alumnas. Es necesario asumir la propuesta de modo colectivo/cooperativo, ya que afecta a todos y todas. Sin embargo, además, hay que entender que solo desde la participación de todos y cada uno de los miembros del colectivo se pueden conseguir los objetivos deseados. Por eso todo el alumnado estará interesado en desarrollar al máximo los objetivos propios y colaborar recíprocamente con los demás en todo el proceso. Esta acción solo puede ser exitosa si todos los miembros del grupo comparten las ideas, los propósitos y las responsabilidades colectivas. Es decir, construyendo, asumiendo y participando en el desarrollo de un proyecto compartido (...).
La efectividad de la TPA para la enseñanza de la actitud de solidaridad varía en función de lo que se entienda por educación, de cómo se configure el estilo docente y de qué se entienda por solidaridad. Según el punto de vista, la atención educativa se centrará no solo en los contenidos específicos de la materia de trabajo, sino también en aquellos que impregnan todas las disciplinas y se encuentran diluidos entre sus intersticios. Enseñar a respetar las diferencias individuales, a colaborar y compartir, a buscar y lograr el consenso, a planificar conjuntamente, son objetivos educativos básicos para lograr una potencialidad educativa óptima de la TPA. Desde este punto de vista, la aplicación mecánica de la técnica disminuirá su eficacia de manera relevante.
Y ahora la pregunta: ¿cómo podemos evaluar
coherentemente la cooperación? Si lo que importa
de veras es la solidaridad del grupo (y no solo "los contenidos específicos" o el mero "rendimiento individual"), ¿no sería coherente, por ejemplo, examinar a un solo miembro de cualquiera de los aspectos tratados en el grupo puzzle y poner su nota al resto? A lo mejor os parece una alternativa radical, pero es la que planteaba el propio
Aronson para evaluar la cooperación. Su lógica era: si mi preocupación no es sólo por mi rendimiento individual sino por el de todos los miembros del grupo, y si considero cumplidos mis objetivos individuales si y solo si todos los miembros del grupo consigan el suyo... en definitiva, si
de veras cooperamos ¿qué más da qué miembro del grupo sea evaluado? Esa era la filosofía cooperativa de Aronson. ¿Estaríais dispuestos a llegar hasta ahí..?